Uribe duplica a Valencia: así va la consulta del CD

La línea base del 17 de octubre de 2025 muestra a Miguel Uribe (43,3%) como favorito entre quienes afirman que sí votarían en una consulta del Centro Democrático. Paloma Valencia (20,3%) y María Fernanda Cabal (18,2%) se disputan un segundo lugar que puede ser decisivo para la negociación de apoyos en la recta final. Ninguno alcanza 13,6% y NS/NR 4,6% sobre 649 casos que conforman el universo de votantes probables para este ejercicio.

La geografía del voto es una pista central: Uribe obtiene 45,6% en el resto del país frente a 36,5% en ciudades; Valencia crece en capitales (26,7%) y cae en regiones (18,0%); Cabal, por su parte, marca 22,6% en grandes urbes y 16,8% fuera de ellas. Estas brechas sugieren estilos de campaña y nichos distintos: liderazgo territorial y redes regionales para Uribe; conversación urbana y agenda de derechos/valores para Valencia; y un discurso de orden y crítica al Gobierno que retiene a Cabal.

Clave 1: Territorio y maquinaria blanda. La ventaja de Uribe en regiones apunta a una capilaridad organizativa que convierte intención en voto el día de la consulta. En ejercicios comparables en la región, las primarias del sector conservador premian la presencia física en municipios intermedios y la suma de liderazgos locales.

Clave 2: Marca y moderación táctica. El primer lugar coincide con una percepción de viabilidad general hacia 2026: sectores de centroderecha podrían ver a Uribe como un vehículo competitivo más allá del voto duro. Esto suele expandir techos, pero exige consistencia programática en seguridad, economía y lucha contra el crimen organizado.

Clave 3: La batalla por el segundo puesto. Un 20%–18% entre Valencia y Cabal define quién negocia desde fortaleza en un eventual cierre de filas. Valencia muestra tracción urbana que podría traducirse en crecimiento digital y en debates; Cabal mantiene un núcleo sólido con narrativa de autoridad que capitaliza coyunturas de orden público.

La reserva movilizable (13,6% “ninguno” + 4,6% indecisos) constituye un 19% susceptible a giros de narrativa, validaciones externas o alianzas. La experiencia reciente en primarias colombianas indica que las semanas finales reordenan preferencias cuando hay eventos ancla (debates, apoyos de figuras, encuestas consecutivas).

En reacciones internas, dirigentes del Centro Democrático valoran que un liderazgo temprano ordena la competencia y reduce el “fuego amigo”. Desde fuera, analistas advierten que la derecha necesita ampliar su audiencia hacia votantes pragmáticos preocupados por inflación, empleo y seguridad.

De aquí en adelante, el reto del puntero es proteger la ventaja sin sobrerreaccionar a provocaciones, mientras sus rivales deben proponer contraste y activar coaliciones de segunda vuelta interna. Si la participación acompaña, la consulta podría salir fortalecida como mecanismo de unificación.

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