La precampaña 2026 presiona a moderar el tono

La tregua Quintero-Cabal aparece cuando la conversación electoral penaliza el exceso de agresividad. La moderación rinde ante audiencias indecisas. El anuncio incluye no agresión y retiro de publicaciones; es una invitación a centrar el debate en evidencia y propuestas.
En un entorno de polarización digital y “pantallazos” recurrentes, el compromiso los obliga a coherencia y a ajustar protocolos de comunicación. La narrativa del “gesto de paz” puede ampliar la base propia y desactivar ciclos de indignación que erosionan la reputación.
La falta de un pronunciamiento amplio de Cabal deja interrogantes sobre alcances y trazabilidad del pacto anunciado. En cualquier caso, la cobertura mediática otorga visibilidad inmediata y fija una vara de comportamiento que la audiencia podrá fiscalizar.
Lo decisivo será si el compromiso trasciende el titular: mecanismos de seguimiento, auditorías de contenidos y sanciones internas a incumplimientos. Entre gesto y estrategia, la tregua puede mejorar el clima de campaña y la confianza ciudadana. Su éxito dependerá de métricas públicas: qué retiran, qué publican y cómo responden sus equipos.
