“Mi casa voló en segundos”: víctimas del tornado

La reconstrucción empieza tras la noche del desastre

En Rio Bonito do Iguaçu, la tarde del viernes se transformó en pesadilla cuando un tornado arrasó tejados, paredes y vidas. Muchas familias relatan cómo el viento arrancó sus casas en cuestión de segundos y las dejó a la intemperie.

“Cuando empezó a girar, todo comenzó a volar: vidrios, tejas, muebles. Hice lo que pude por mi hija y mi madre”, cuenta una vecina cuya vivienda quedó irreconocible. Este tipo de relatos se repiten entre los miles de afectados en la región.

Para varios niños, el tornado significó la pérdida de su escuela; para algunos adultos, la imposibilidad de trabajar al perder su herramienta laboral. El impacto psicológico también es profundo: miedo, inseguridad y desconcierto dominan la cotidianidad.

Las brigadas de rescate, voluntarios y vecinos han sido pieza clave en las primeras horas posteriores al desastre. Sin embargo, muchos sectores siguen aislados, sin electricidad, agua potable ni rutas despejadas, lo que complica el apoyo a las víctimas.

Sobrevivientes también señalan la solidaridad espontánea: casas que abrieron sus puertas, bancos que donaron colchones, municipios vecinos que habilitaron albergues. Pero esclarecen que la ayuda no es suficiente para reparar el daño material y emocional.

Algunas familias se quedaron sin techo y sin perspectivas inmediatas para reconstruir. Uno de los sobrevivientes comentó: “¿Dónde voy a empezar? No tengo seguro, no sé si tengo documentos de la casa”. Esta vulnerabilidad se extiende a agricultores que perdieron silos y maquinaria.

En la reconstrucción también se abre una ventana de esperanza: la comunidad busca organizarse, generar fondo local de reconstrucción y plantear que se repiense la infraestructura para resistir mejor fenómenos futuros. El reto es combinar reparación con aprendizaje colectivo.

Las víctimas del tornado en Paraná no solo enfrentan escombros físicos, sino una nueva realidad de reconstrucción personal y comunitaria. Escuchar sus historias es fundamental para comprender que detrás de las estadísticas existen vidas que claman por apoyo, dignidad y resiliencia. La recuperación será tanto material como humana.

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