Transparencia y tiempos: lo que piden los atletas

Para mujeres deportistas, equipos técnicos y comités nacionales, una norma olímpica sobre elegibilidad puede redefinir calendarios, planificación y clasificaciones. La noticia de que el COI prepara una reglamentación para “proteger la categoría femenina” encendió antenas en federaciones con procesos de cupos para 2026–2027. Aún sin resolución final, muchas ya anticipan escenarios de cumplimiento.
En el terreno, atletas piden claridad para evitar incertidumbre en año pre olímpico: conocer con antelación los criterios les permite medir riesgos y oportunidades. El COI subraya que no hay decisión aún y que el proceso sigue en manos de su grupo de trabajo, en coordinación con federaciones.
El precedente de World Athletics —veto tras pubertad masculina y test genético— muestra cómo una regla puede cambiar trayectorias. En natación, el umbral de los 12 años operó como línea dura; en rugby, el veto élite fue total. Para atletas y cuerpos técnicos, el mensaje es que la elegibilidad no solo depende del rendimiento, sino de criterios biológicos y documentales.
A la par, organizaciones de deportistas y especialistas en derecho deportivo piden debido proceso, vías de apelación y resguardos de privacidad cuando se implementan pruebas o verificaciones. El balance entre equidad competitiva y no discriminación es el corazón del dilema que el COI intenta traducir a norma.
Para comités nacionales, una política homologada reduce conflictos en clasificatorios y litigios a última hora. La estandarización también puede aliviar costos administrativos y dar seguridad jurídica a organizadores de eventos que necesitan reglas claras.
Desde el lado comunicacional, se demandan mensajes pedagógicos: explicar qué cambia, cuándo y por qué; detallar mecanismos de verificación; y establecer canales confidenciales para consultas. La experiencia indica que, con pocos casos pero alta sensibilidad social, la transparencia reduce fricciones.
En síntesis, más allá del titular, el desafío está en operativizar una regla que resguarde la equidad sin vulnerar derechos. De la calidad técnica del texto y su implementación dependerá el impacto real sobre carreras, marcas y sueños olímpicos. Impacto humano y operativo. Si el COI formaliza una regla, atletas y equipos deberán ajustar planes y documentación. Transparencia, plazos y acompañamiento legal serán claves.
