Velitas y descanso se unen tras once años

Diciembre recupera su magia con fin de semana largo

Para Mariana Rodríguez, empleada administrativa de una empresa en Bogotá, la noticia del puente festivo en diciembre llegó como un regalo anticipado de Navidad. Después de once años sin esta coincidencia, ella y miles de colombianos podrán extender la celebración del Día de las Velitas hasta el lunes 8 de diciembre. El tiempo adicional significa la posibilidad de viajar a su pueblo natal en el Valle del Cauca sin el apuro de regresar el mismo domingo.

Las redes sociales se han llenado de comentarios entusiastas desde que se confirmó el puente festivo. Grupos familiares organizan reencuentros que antes parecían imposibles por la limitación de tiempo. La posibilidad de tener tres días consecutivos de descanso justo al inicio de la temporada navideña ha renovado el espíritu festivo de muchos hogares.

La combinación del Día de las Velitas con un fin de semana largo evoca recuerdos de 2014, cuando esta misma situación permitió a las familias disfrutar plenamente de una de las tradiciones más arraigadas del país. Los comerciantes de velas, faroles y decoraciones navideñas anticipan ventas superiores al promedio, sabiendo que las personas tendrán más tiempo para preparar sus celebraciones.

Don Alberto Gómez, dueño de una pequeña tienda de artesanías en Villa de Leyva, recuerda con nostalgia cómo el puente festivo de diciembre de 2014 transformó su negocio. Las ventas se triplicaron durante esos tres días, y las calles empedradas del pueblo colonial se llenaron de visitantes que buscaban una experiencia navideña auténtica. Este año, ha comenzado a preparar inventario adicional con la esperanza de revivir aquellos momentos.

En Cartagena, María Fernández planea junto a sus hermanas un ritual familiar que no realizaban desde hace más de una década. El puente festivo les permitirá reunirse en la casa de su madre para preparar juntas la tradicional cena del Día de las Velitas, encender velas en el patio y pasar el domingo completo compartiendo sin la presión de viajes apresurados de regreso.

Los trabajadores del sector servicios ven el puente desde una perspectiva diferente. Camilo Torres, mesero en un restaurante de Medellín, sabe que trabajará durante esos días, pero la reforma laboral le garantiza un recargo del 80 por ciento adicional sobre su salario por hora. Ese ingreso extra representa una ayuda significativa para cubrir los gastos de la temporada navideña de su familia.

Para los estudiantes, el puente significa un respiro en medio de exámenes finales y entregas de proyectos. Sofía Martínez, universitaria en Cali, ya planea una escapada con sus compañeros de clase a San Andrés. La posibilidad de desconectarse tres días antes de la recta final del semestre académico se ha convertido en un incentivo para mantener el enfoque durante las semanas más exigentes.

Las personas mayores valoran especialmente estos encuentros prolongados. Doña Rosa Pérez, de 78 años, espera con ilusión la visita de sus cinco hijos y doce nietos durante el puente festivo. La posibilidad de tener a toda la familia reunida durante tres días le permite organizar actividades que habitualmente quedarían truncadas por el tiempo limitado.

Los emprendedores del sector turístico han comenzado preparativos desde hace semanas. Hostales en pueblos patrimoniales como Barichara, Salento y Jardín reportan reservaciones tempranas. Agencias de viaje ofrecen paquetes especiales que combinan la experiencia del Día de las Velitas con recorridos turísticos durante el fin de semana completo.

La dimensión emocional del puente festivo trasciende lo meramente vacacional. Representa la oportunidad de fortalecer vínculos familiares, reconectar con raíces culturales y participar plenamente en tradiciones que definen la identidad colombiana. El simple hecho de tener tiempo suficiente para encender velas sin preocupación por obligaciones del día siguiente cambia la experiencia de la celebración.

El regreso del puente festivo en diciembre ha despertado emociones que van más allá de la planificación logística. Para muchas familias colombianas, representa la posibilidad de construir memorias duraderas en momentos que la rutina diaria dificulta. La coincidencia del calendario ha regalado algo que ninguna ley puede decretar: tiempo de calidad para compartir.

Mientras algunos viajarán, otros decorarán sus hogares con calma, y muchos simplemente disfrutarán la compañía de sus seres queridos. El valor del puente festivo radica en su capacidad de ofrecer opciones personales en un mundo cada vez más acelerado. Diciembre de 2025 quedará en la memoria como el año en que el calendario fue generoso con las familias colombianas.

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