Qué hacer ante intentos de rapto en Bogotá

Expertos recomiendan acompañar a los niños, establecer rutas seguras y enseñarles a pedir ayuda

La denuncia de un intento de secuestro de un menor en una calle del barrio Marco Fidel Suárez no solo impactó a quienes vieron el video en redes sociales: también activó conversaciones urgentes en grupos de WhatsApp de padres de familia, juntas de acción comunal y comunidades educativas del sur de Bogotá. Muchos se preguntan qué se puede hacer, más allá del miedo, para proteger a los niños frente a posibles intentos de rapto en las calles de la ciudad.

Especialistas en seguridad ciudadana y psicología infantil coinciden en que el primer paso es reforzar el acompañamiento adulto en los trayectos más vulnerables. En barrios donde se han reportado casos, recomiendan que los niños no caminen solos por callejones o vías solitarias, especialmente en horas de poca luz. Siempre que sea posible, sugieren que un familiar o un adulto de confianza los acompañe a la escuela, al parque o a otras actividades, y que se organice el apoyo entre vecinos para compartir este tipo de responsabilidades.

Una segunda recomendación es enseñar a los menores a reconocer situaciones de riesgo. Sin necesidad de generar pánico, los padres pueden explicarles que no deben acercarse a vehículos con desconocidos, ni aceptar invitaciones, regalos o promesas de alguien a quien no conocen. También es clave que los niños sepan que, si sienten miedo, pueden gritar pidiendo ayuda, correr hacia una tienda o hacia otro adulto y contar de inmediato lo ocurrido a sus cuidadores.

En el caso de la madre que denunció el intento de rapto en Marco Fidel Suárez, su reacción rápida —aferrarse al niño, oponerse y correr— fue determinante para evitar un desenlace peor. Expertos señalan que, ante un posible intento de secuestro, el tiempo es crucial: alejarse al máximo, buscar lugares concurridos y tratar de llamar a la Policía tan pronto se pueda son acciones básicas que pueden marcar la diferencia. También recomiendan intentar registrar mentalmente rasgos del agresor o del vehículo para luego suministrarlos a las autoridades.

Las instituciones, por su parte, han hecho énfasis en la importancia de denunciar formalmente. Más allá de compartir videos o audios en redes, la Fiscalía y la Policía requieren que las víctimas se acerquen a interponer la denuncia, para poder abrir una investigación, identificar testigos, revisar cámaras de seguridad y, si es posible, ubicar a los responsables. Sin estos pasos, es más difícil establecer si los casos aislados responden a una misma modalidad o a un grupo organizado.

En los colegios de la zona sur de Bogotá, la alerta ha llevado a revisar protocolos de entrada y salida. Algunas instituciones han reforzado la presencia de docentes y personal administrativo en los alrededores, han reorganizado los horarios para evitar que los alumnos salgan solos y han promovido charlas con padres y estudiantes sobre autocuidado, rutas seguras y canales de apoyo. La idea es que la comunidad educativa se convierta en una red activa de protección frente a estas situaciones.

Finalmente, organizaciones comunitarias en sectores como Rafael Uribe Uribe vienen impulsando campañas de información barrio a barrio. A través de reuniones en salones comunales, entregas de volantes y mensajes por altavoces, buscan difundir recomendaciones prácticas, teléfonos de emergencia y puntos de encuentro en caso de riesgo. La meta es que la respuesta frente a los intentos de rapto no sea solo individual, sino colectiva, con vecinos atentos que se apoyen entre sí ante cualquier situación sospechosa.

La denuncia de un intento de secuestro de un menor en Marco Fidel Suárez, sumada a otros reportes en el sur de Bogotá, ha llevado a padres, colegios y autoridades a reforzar las medidas de prevención. Acompañar a los niños, enseñarles a identificar peligros, denunciar formalmente y organizar redes comunitarias son algunas de las claves para disminuir el riesgo de raptos e intentos de secuestro de menores en Bogotá. En una ciudad donde la seguridad infantil se ha vuelto una preocupación creciente, convertir estas recomendaciones en rutina diaria puede marcar una diferencia real.

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