Empresas y pequeños comerciantes de Antioquia reportan retrasos y sobrecostos por el cierre del tramo Los Llanos–Tarazá
El cierre total de la vía Medellín–Costa Caribe, a la altura del sector Ventanitas, no solo representó un nuevo episodio de violencia en el norte de Antioquia, sino un golpe directo a la movilidad y a la economía regional. La detonación del artefacto explosivo en el kilómetro 42+150, que levantó por completo la calzada entre Los Llanos y Tarazá, interrumpió de manera abrupta el tránsito de camiones, buses y vehículos particulares que se dirigían hacia los departamentos de la Costa Atlántica y retornaban hacia el Valle de Aburrá.
La troncal Medellín–Costa Caribe es uno de los corredores más utilizados para el transporte de productos agrícolas, insumos industriales, mercancías de importación y exportación, así como de pasajeros que se movilizan entre Antioquia y ciudades como Montería, Sincelejo, Cartagena o Barranquilla. Cada cierre por atentado se traduce en horas de atraso, rutas alternas más largas y costosas, y pérdidas económicas que no siempre se miden con precisión, pero que afectan a empresas grandes, medianas y pequeñas a lo largo de la cadena logística.
Empresas transportadoras han reportado que incidentes de este tipo obligan a reprogramar viajes, asumir sobrecostos en combustible y pagar horas adicionales a conductores y personal operativo. A esto se suman los riesgos de seguridad que perciben quienes manejan por el norte de Antioquia, lo que en algunos casos encarece los seguros o desincentiva el uso de esta ruta en horarios nocturnos. Los pasajeros, por su parte, deben reorganizar conexiones, hospedajes y compromisos laborales o familiares.
En los municipios del área de influencia, como Yarumal, Valdivia, Tarazá y Caucasia, el impacto del atentado se ve en los pequeños negocios que dependen del tránsito constante por la troncal. Restaurantes de carretera, tiendas, talleres mecánicos, estaciones de servicio y vendedores informales sienten inmediatamente la caída en las ventas cuando la vía se cierra por varias horas o días. La economía local, ya golpeada por la presencia de grupos armados y por la informalidad, se resiente cada vez que se interrumpe el flujo de viajeros.
Desde el punto de vista de la infraestructura, expertos señalan que las detonaciones con explosivos generan daños complejos, que van más allá de la capa asfáltica visible. La onda expansiva puede afectar la base y la subbase de la vía, así como sistemas de drenaje y taludes, lo que exige estudios detallados antes de reabrir el tránsito. En el caso del atentado en Ventanitas, los ingenieros deberán determinar si es posible una solución provisional, como un paso alterno, o si se requiere una rehabilitación más profunda que podría prolongar las restricciones en la vía.
El Gobierno nacional, a través de sus entidades de infraestructura y transporte, enfrenta el reto de responder con rapidez para minimizar el impacto económico y social del cierre. Al mismo tiempo, las autoridades de seguridad deben garantizar que los trabajos de reparación se hagan en condiciones seguras, sin nuevas amenazas para el personal técnico ni para los usuarios de la troncal. La coordinación entre Invías, Ejército, Policía y autoridades departamentales será clave para acelerar el restablecimiento del corredor.
Para Antioquia y la región Caribe, la estabilidad de la vía Medellín–Costa Caribe es un factor determinante de competitividad. Cada vez que un atentado obliga a cerrar el tramo Los Llanos–Tarazá, se envía una señal negativa a inversionistas, se afectan tiempos de exportación e importación y se golpea el turismo que se mueve por carretera. De ahí que empresarios, gremios y líderes locales insistan en que la seguridad y la infraestructura de este corredor deben ser prioridad permanente y no solo reacción ante emergencias.
El atentado con explosivos en el sector Ventanitas, que destruyó la calzada en el km 42+150 y cerró la troncal Medellín–Costa Caribe, confirma la vulnerabilidad del tramo Los Llanos–Tarazá y el impacto directo de estos hechos en la economía regional. La rápida rehabilitación de la vía, sumada a un plan integral de seguridad en el norte de Antioquia, será determinante para garantizar la movilidad de carga y pasajeros entre Medellín y la Costa Atlántica.

