Trayectoria académica conduce Ternera a la Corte

Ternera: del aula universitaria a presidir justicia

Francisco José Ternera Barrios, un neivano salesiano de 56 años, alcanzó este jueves el punto más alto de su carrera judicial al ser elegido presidente de la Corte Suprema de Justicia. Para este abogado que dedicó décadas a la enseñanza universitaria y al ejercicio del derecho, la presidencia del máximo tribunal representa la culminación de un camino trazado desde las aulas del Colegio Mayor del Rosario.

La historia de Ternera es la de un jurista que construyó su carrera paso a paso, combinando el rigor académico con la práctica profesional. Desde sus años como estudiante becado en Europa hasta su rol como magistrado, su trayectoria refleja una dedicación constante al estudio del derecho y al servicio de la justicia colombiana.

Quienes conocen al nuevo presidente destacan su rigurosidad intelectual y su capacidad para construir consensos. Su elección unánime por parte de los 21 magistrados de la Sala Plena evidencia el respeto que ha ganado entre sus colegas durante casi seis años en la Corte. Ahora, ese reconocimiento se traduce en la responsabilidad de liderar el tribunal en uno de sus momentos más complejos.

El camino de Ternera hacia la presidencia de la Corte comenzó en Neiva, donde nació y se formó en los valores salesianos que marcaron su visión del servicio público. Posteriormente llegó a Bogotá para estudiar derecho en la Universidad del Rosario, institución que se convirtió en su segunda casa y donde años después sería profesor de carrera.

Su vocación académica se manifestó tempranamente. Aún como profesional joven, Ternera decidió especializarse en el exterior, aprovechando oportunidades que reconocían su talento. En España y Francia estudió como becario, una distinción que refleja el reconocimiento internacional de sus capacidades. Esos años en Europa no solo ampliaron su conocimiento jurídico, sino que le dieron una perspectiva global sobre el derecho.

El regreso a Colombia marcó el inicio de una intensa actividad académica. Ternera se dedicó a la enseñanza en múltiples universidades, formando a cientos de abogados en derecho civil y privado. Sus clases eran conocidas por su rigurosidad y profundidad. Estudiantes de diferentes generaciones recuerdan su capacidad para explicar conceptos complejos con claridad y su exigencia académica.

Paralelamente a la docencia, desarrolló su práctica profesional como litigante y asesor. Esta doble faceta —académico y práctico— le permitió entender el derecho no solo desde la teoría, sino desde su aplicación cotidiana en tribunales y despachos. Como conjuez de la Corte Suprema y árbitro de la Cámara de Comercio, resolvió controversias que le dieron experiencia directa en la toma de decisiones judiciales complejas.

Su llegada a la Corte Suprema como magistrado hace casi seis años representó el reconocimiento institucional a una carrera construida con sólidos fundamentos académicos y profesionales. En la Sala Civil, Agraria y Rural, Ternera ha participado en decisiones que han moldeado el derecho privado colombiano, siempre manteniendo el rigor intelectual que caracteriza su trabajo.

Colegas y colaboradores describen a Ternera como una persona reservada pero accesible, rigurosa pero justa. Su capacidad para escuchar diferentes perspectivas y construir acuerdos ha sido fundamental en un tribunal donde las visiones jurídicas pueden divergir significativamente. Estas cualidades personales fueron decisivas para su elección unánime como presidente.

En el ámbito personal, Ternera ha mantenido su compromiso con la educación jurídica incluso durante su tiempo como magistrado. Su participación en grupos de investigación y su disposición para orientar a nuevos profesionales refleja una vocación de servicio que trasciende sus responsabilidades formales. Para él, la justicia no es solo una profesión, sino una forma de contribuir a la construcción de país.

Francisco Ternera asume la presidencia de la Corte Suprema consciente de que su periodo será breve pero crucial. Para este jurista que ha dedicado 28 años al derecho, los próximos meses representan la oportunidad de poner al servicio del país toda su experiencia académica y profesional. Su gestión será observada no solo por su capacidad técnica, sino por su habilidad para mantener unido a un tribunal que enfrenta enormes presiones.

La historia de Ternera recuerda que detrás de cada toga hay una persona con un camino recorrido, con sueños cumplidos y desafíos superados. Desde el estudiante becario en Europa hasta el presidente de la Corte Suprema, su trayectoria es testimonio de que el mérito, la preparación y la dedicación siguen siendo caminos válidos para alcanzar las más altas responsabilidades en la justicia colombiana.

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