Bogotá combate el robo de vehículos… pero la mayoría queda libre
En Bogotá, la lucha contra el hurto de vehículos ha mostrado avances operativos, pero un dato preocupa: 7 de cada 10 detenidos por este delito quedan en libertad. Con esta brecha, la ciudad se enfrenta a un problema estructural que va más allá de la vigilancia policial.
Este reportaje analiza cómo operan las bandas criminales, el papel de las leyes actuales y las dificultades del sistema judicial para sancionar efectivamente a los responsables.
Según estadísticas oficiales, en 2025 la Policía Metropolitana ha capturado a 390 personas por robo de vehículos En el mismo período, se han recuperado 2.269 automotores entre carros y motocicletas . A pesar de lo anterior, la Secretaría Distrital de Seguridad afirma que el 70 % de los capturados no son procesados penalmente. Este fenómeno ha sido denunciado por la Secretaría, que insta al Congreso a reformar la legislación para endurecer la persecución contra los delitos de hurto y receptación. Las bandas identificadas por la Policía, como “Platinos” o “Altagama”, operan con sofisticación: utilizan parqueaderos privados para ocultar automotores y redes de venta de autopartes robadas. Además, la ofensiva policial no se limita a Bogotá: la Policía Nacional lanzó un plan nacional contra el hurto de automotores, como parte de una estrategia integral para desmantelar estas redes. Desde lo operativo, también se han intensificado los controles: verificación de chasis, placas y revisiones en parqueaderos, todo con apoyo tecnológico y patrullaje constante. Pero las fuentes judiciales advierten: los procesos se enlentecen por la sobrecarga de casos, y muchas veces los capturados salen libres mientras esperan juicio. Organizaciones ciudadanas proponen soluciones disruptivas: desde unidades especializadas de fiscales hasta programas de extinción de dominio para parqueaderos usados por bandas criminales.
Este modelo de negocio criminal, sostienen los analistas, no solo depende del hurto sino también de la cadena de venta de piezas robadas, un mercado lucrativo y difícil de erradicar si no se corta por raíz.
La Secretaría Distrital de Seguridad ha manifestado su preocupación y pide acciones urgentes: “No podemos seguir capturando para soltar”, han dicho voceros. Por su parte, víctimas y colectivos de vecinos han comenzado a presionar a representantes locales y nacionales para que tomen medidas concretas, incluyendo reformas legales y fortalecimiento institucional.
El robo de vehículos en Bogotá no es solo un problema de patrullaje: es un ecosistema criminal respaldado por vacíos legales y un sistema judicial con poca capacidad de respuesta. Mientras no se actúe en esos frentes, las capturas seguirán siendo solo una parte de la solución. El tema sigue en desarrollo.

