La promesa de empleo formal vs. la realidad de la pensión

¿Puede un trabajador que cotiza unos meses alcanzar una pensión en Colombia?

María ingresó a una empresa de alimentos en Bogotá con contrato a término fijo. Empezó a cotizar a salud y pensión, sintiéndose más segura. Pero después de seis meses el contrato no fue renovado. Debió volver al micro­negocio informal de ventas por catálogo. Así, su cotización se suspendió.

Este tipo de trayectorias está lejos de ser anecdótico. El reciente informe de la ANIF resalta que la continuidad en los aportes se está debilitando en Colombia: muchos trabajadores cotizan unos meses y luego entran en inactividad.

Esa inactividad no es solo una interrupción temporal: implica una pérdida de semanas cotizadas, reduce los años de servicio, acorta la posibilidad de pensión contributiva y profundiza la incertidumbre frente a la vejez.

Las empresas que ofrecen contratos de corta duración, los sectores con alta rotación, los trabajadores jóvenes que saltan de empleo en empleo… todos forman parte del nuevo rostro del mercado laboral, donde la formalidad no es sinónimo de estabilidad.

En ciudades como Bogotá y municipios del área metropolitana, este fenómeno tiene especial relevancia: el mercado laboral formal convive con el informal de forma intrincada, y las políticas públicas deben reconocer ese vaivén.

Un país puede celebrar que la informalidad haya bajado, pero si la cotización pensional se vuelve frágil o intermitente, la protección social retrocede. La formalidad laboral debe leerse también como formalidad duradera, y no como un paso efímero.

Para cambiar la narrativa, se necesitan políticas que incentiven que un contrato formal se traduzca en una trayectoria de cotización, que un periodo de empleo se convierta en acumulación pensional y que cada mes de aporte cuente hacia un futuro dignificado.

La historia de la formalización laboral en Colombia debe evolucionar hacia la continuidad de la cotización pensional. No basta con firmar un contrato si ese vínculo no se traduce en aportes que sumen semanas y permitan una pensión. Las trayectorias laborales de intermitencia dejan a muchos sin protección social real. Por eso es clave que el mercado laboral y el sistema de pensiones actúen de forma coordinada para transformar empleos temporales en aportes sostenibles en el tiempo.

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