Un reciclador dio la voz sobre un hallazgo escabroso
A la luz fría de la madrugada, un reciclador encontró bolsas negras entre montones de basura en el centro de Bogotá. Llamó a la Policía y, desde entonces, el barrio no duerme igual. Los cordones amarillos y la llegada del CTI marcaron un antes y un después para comerciantes y residentes que, hasta hoy, siguen atentos a las patrullas y a las cámaras.
“Solo vi las bolsas y me asusté”, relata un trabajador nocturno que prefirió no dar su nombre. Ese fue el punto de partida de una cadena de procedimientos que todavía no termina. (Testimonio recreado sin datos sensibles)
Los investigadores levantaron indicios mientras los primeros curiosos se agolpaban a distancia. Para muchos, fue la primera vez que vieron de cerca una escena bajo control forense. En las cuadras adyacentes, tenderos revisan sus cámaras internas por si captaron movimientos extraños. Piden que el material sirva para que “esto no se repita”.
Las patrullas reforzaron rondas. La sensación de vulnerabilidad convive con la esperanza de que el cruce de videos y peritajes dé respuestas a corto plazo. Organizaciones barriales insisten en rutas seguras para recolectores y trabajadores nocturnos, quienes suelen ser los primeros en ver lo que otros no perciben. (Contexto comunitario general)
La identidad de la víctima es, por ahora, un interrogante que pesa. Medicina Legal hará lo propio para avisar a una familia que quizá ya pregunta por su paradero. Vecinos coinciden en que la cooperación ciudadana entregar videos, reportar movimientos que puedan acelerar el esclarecimiento. (Contexto comunitario general). Entre cintas y patrullas, queda una comunidad que busca volver a la normalidad con más ojos abiertos en la noche.

