El siniestro involucró un taxi, una moto, un carro particular y una camioneta en la calle 3.ª con carrera 36
La madrugada del sábado comenzó con congestión y sirenas en la localidad de Puente Aranda. Un siniestro vial con víctima fatal, registrado hacia las 12:45 a. m. en la intersección de la calle 3.ª con carrera 36, alteró la movilidad de ese punto estratégico del occidente de Bogotá. Una camioneta Renault Arkana azul, que se desplazaba por el sector, chocó contra varios vehículos que esperaban el cambio del semáforo, generando un choque en cadena que se extendió a tres automotores más.
En el lugar se movilizaban un taxi afiliado a Radio Taxi Aeropuerto, una motocicleta y un automóvil particular utilizado como carro por aplicación. En este último iba una mujer de alrededor de 40 años que, según el reporte de las autoridades, falleció en el sitio por la severidad de las lesiones. La escena obligó a desplegar unidades de tránsito, ambulancias y personal de criminalística que rápidamente acordonaron el área para atender a los heridos y realizar las primeras diligencias judiciales.
Como suele ocurrir en casos de siniestros graves, la movilidad se vio inmediatamente afectada. La calle 3.ª, un corredor que conecta barrios residenciales e industriales y sirve de ruta alterna a otras vías principales, tuvo cierres parciales en ambos sentidos. Los vehículos que circulaban a esa hora debieron tomar desvíos por calles secundarias, mientras agentes de tránsito guiaban a conductores confundidos que no entendían el origen del trancón en plena madrugada, tradicionalmente una franja horaria de baja circulación.
A través de redes sociales, cuentas dedicadas a reportar el estado de las vías compartieron fotografías y videos del siniestro, así como recomendaciones de rutas alternas para evitar la zona de Puente Aranda. Al mismo tiempo, la Dirección de Tránsito informó que se realizarían maniobras de remoción de los vehículos y limpieza de la vía, una tarea que se prolongó durante varias horas debido a la necesidad de preservar evidencias para la investigación judicial.
La hipótesis preliminar de presunta embriaguez de la conductora de la camioneta genera inquietud adicional, dado que ese tipo de conductas se concentran, con frecuencia, en horarios nocturnos y fines de semana. No solo se ponen en riesgo vidas humanas, sino que se compromete el funcionamiento de la ciudad, que debe destinar recursos logísticos, técnicos y humanos para atender emergencias derivadas de comportamientos que son prevenibles si se respetan las normas de tránsito.
El caso pone en evidencia cómo un solo siniestro puede desencadenar una cascada de efectos: la pérdida de una vida, el impacto emocional en las familias, la afectación a conductores y pasajeros lesionados, y los retrasos para quienes se desplazan por la ciudad. En una capital que lucha contra los trancones y donde cada minuto de movilidad cuenta, los incidentes en puntos neurálgicos como Puente Aranda tienen repercusiones que van más allá del lugar exacto de los hechos.
Ante esto, la Secretaría de Movilidad y la Policía de Tránsito reiteran que Bogotá necesita reforzar la seguridad vial con controles permanentes, sanciones efectivas y una cultura ciudadana que priorice la vida sobre la velocidad y el consumo de alcohol. La tragedia ocurrida en la calle 3.ª con carrera 36 es un recordatorio de que las decisiones personales al volante pueden traducirse en emergencias costosas para toda la ciudad, tanto en vidas humanas como en tiempos y recursos destinados a atender lo que pudo evitarse.
El siniestro fatal en Puente Aranda, que obligó a cierres viales en la calle 3.ª con carrera 36, evidencia una vez más la relación directa entre accidentes de tránsito y movilidad en Bogotá. Mientras las autoridades avanzan en la investigación por presunta embriaguez al volante, hacen un llamado a los conductores que circulan por esta localidad y por otros corredores estratégicos a respetar las normas, evitar el licor y reducir la velocidad. La meta, subrayan, es disminuir los siniestros viales en Bogotá, garantizar desplazamientos seguros y evitar que madrugadas como esta vuelvan a teñirse de luto y congestión en la capital.

