Colombia espera su destino frente al mundial

Una tarde en Washington decide el Mundial

La escena está lista: luces sobre el escenario, pantallas gigantes con el logo del Mundial 2026 y, al fondo, un bombo transparente donde reposan las esferas con los nombres de las selecciones. En Washington, la FIFA ultima detalles para el sorteo que definirá los grupos de la Copa del Mundo que se jugará en Estados Unidos, México y Canadá. A miles de kilómetros, en Colombia, la expectativa se concentra en un dato preciso: la tricolor está en el bombo dos. No será cabeza de serie, pero tampoco partirá desde la última línea. Entre nervios y cálculos, el país se dispone a vivir una ceremonia que, aunque dura apenas unas horas, define el rumbo de dos años de preparación.

La ceremonia comenzará con la presentación del trofeo, los mensajes institucionales y un breve repaso de las 48 selecciones clasificadas. Después, la atención se centrará en el bombo uno: España, Argentina, Francia, Inglaterra, Brasil, Portugal, Países Bajos, Bélgica, Alemania y los anfitriones Estados Unidos, México y Canadá. Uno de ellos será el primer rival de Colombia en la fase de grupos. Cuando la locución anuncie el inicio del sorteo, las cámaras buscarán los rostros de los técnicos y directivos. Cada bola que se abre en el escenario altera el mapa del Mundial: un grupo con dos potencias se convierte en “grupo de la muerte”; uno con debutantes parece allanado para sorpresas. La tensión se hace visible en los gestos, incluso antes de que se pronuncie el nombre de Colombia. Desde la sala de prensa hasta los hogares colombianos, el momento clave llegará cuando se active el bombo dos. Allí está la tricolor, rodeada de selecciones que también sueñan con dar el golpe: Croacia, Marruecos, Uruguay, Suiza, Japón, Senegal, Irán, Corea del Sur, Ecuador, Austria y Australia. Cada vez que se abre una esfera, disminuye la posibilidad de ciertos cruces y crece la ansiedad por saber el destino final. El relato del sorteo se completará con los bombos tres y cuatro, donde aparecen los nombres de equipos que pocos querrán subestimar. Noruega, Paraguay, Costa de Marfil, Egipto o Catar pueden alterar cualquier pronóstico. Y, en el bombo cuatro, la amenaza silenciosa de Italia, si llega a clasificar por la vía del repechaje, añade un componente extra de suspenso a la ceremonia. En Colombia, cada movimiento de manos sobre el escenario se traduce en reacciones instantáneas en redes sociales. Un grupo con un gigante europeo generará comentarios de respeto y preocupación; un cruce con un anfitrión desatará debates sobre si es mejor o peor enfrentarse a un local en fase de grupos. La narrativa del Mundial empieza a escribirse en tiempo real, con millones de personas opinando al mismo tiempo. Cuando por fin se conozca el grupo completo de la tricolor, los titulares se multiplicarán. Analistas revisarán uno a uno a los rivales, los hinchas buscarán fechas y horarios y las agencias de viaje ajustarán sus paquetes según las sedes asignadas. En cuestión de minutos, el nombre del grupo  A, B, C o cualquier otra letra se convertirá en parte del vocabulario cotidiano del país. En los camerinos, mientras tanto, el cuerpo técnico colombiano traducirá esa historia en tareas concretas: observar partidos recientes de los rivales, preparar informes tácticos, ajustar la logística de viajes y diseñar planes de entrenamiento adaptados a los climas y alturas de cada sede. La crónica del sorteo será, para ellos, una hoja de ruta más que un espectáculo.

Cuando se apaguen las luces del teatro en Washington, el Mundial 2026 habrá dado su primer paso visible. Los bombos ya no serán solo listas en un documento de la FIFA; serán el punto de partida de historias que se contarán en idiomas distintos, pero con la misma emoción.

Para Colombia, el bombo dos y la combinación final de rivales marcarán el tono de su aventura mundialista. Quizá el grupo parezca difícil o, por el contrario, accesible en el papel. Pero, como demuestra la historia de los mundiales, la verdadera crónica siempre se escribe en la cancha, noventa minutos a la vez.

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