La Compañía Energética de Occidente confirmó un atentado contra su infraestructura de alta tensión en Chayani, mientras medios reportan múltiples ataques con drones en el Cauca
El atentado contra una estructura de transmisión de alta tensión en el sector de Chayani, en Cajibío, no es un hecho aislado en el mapa de la violencia que vive el Cauca. De acuerdo con el reporte de la Compañía Energética de Occidente (CEO), la explosión dañó una torre que hace parte de la red que alimenta a municipios del norte del departamento y obligó a desplegar protocolos de contingencia para evitar un corte de energía a gran escala.
Según la información conocida hasta ahora, el ataque habría sido cometido con un dron cargado con explosivos, una modalidad que se ha vuelto recurrente en el suroccidente del país. En este caso, el artefacto habría tenido como blanco una estación de Policía, pero terminó impactando una finca de Chayani, donde se produjo la detonación que afectó la estructura eléctrica. Este tipo de acciones se suma a reportes sobre otros ataques similares en municipios como Morales y Piendamó.
En su comunicado, CEO aseguró que, tras la explosión, se llevaron a cabo maniobras de suplencia para mantener la continuidad del servicio y evitar que se materializara un apagón para los usuarios. La empresa recalca que, por el momento, no se han registrado cortes masivos, pero advierte que más de 100.000 usuarios podrían verse afectados si la estructura dañada o tramos adyacentes de la red presentan nuevas fallas.
El atentado ocurre en paralelo a otros hechos de violencia que involucran infraestructura crítica en el país. En los últimos años se han reportado ataques contra oleoductos como Caño Limón–Coveñas, así como hostigamientos a instalaciones policiales y militares en distintas zonas del suroccidente colombiano. En ese contexto, la agresión contra la red eléctrica de Cajibío refuerza la preocupación de las autoridades por la capacidad de los grupos armados para golpear simultáneamente múltiples frentes estratégicos.
Fuentes oficiales han apuntado a estructuras de las disidencias de las Farc –en particular frentes que operan en el Cauca– como responsables de varios de estos ataques con explosivos. Aunque en el caso puntual de Cajibío no se ha emitido un comunicado de adjudicación, los patrones coinciden con otras acciones registradas recientemente: uso de drones, ataques nocturnos, selección de infraestructura como estaciones de Policía o redes eléctricas, y posterior repliegue en zonas rurales de difícil acceso.
En el terreno, las autoridades combinan labores de investigación judicial con operativos de control territorial. La prioridad declarada es doble: garantizar la seguridad de las comunidades y proteger la infraestructura crítica que sostiene servicios esenciales. Para el caso de Cajibío, esto implica asegurar el área afectada para permitir el ingreso de las brigadas de CEO, recopilar evidencia sobre la explosión y evaluar si el ataque hace parte de una escalada planificada contra el sistema eléctrico del Cauca.
Organismos de derechos humanos y observatorios de conflicto han advertido que el uso de explosivos en zonas pobladas y contra infraestructuras de servicio público incrementa el riesgo para la población civil. Una torre de alta tensión dañada, cables sueltos o campos minados alrededor de las estructuras pueden convertirse en fuentes adicionales de peligro para campesinos, transportadores y trabajadores de las empresas de servicios. Por eso, insisten, el caso de Cajibío debe leerse no solo como un ataque a una empresa, sino como una amenaza directa a la seguridad de toda la región.
El ataque contra la infraestructura eléctrica en Cajibío se inserta en un panorama más amplio de violencia en el Cauca, marcado por el uso de drones explosivos y atentados contra estaciones de Policía y oleoductos. Proteger la red de transmisión en el norte del departamento, fortalecer la presencia institucional y avanzar en investigaciones que identifiquen a los responsables serán factores determinantes para reducir el riesgo de nuevos atentados y garantizar un suministro de energía estable a los habitantes de Cajibío y municipios vecinos.

