Confianza ciudadana se refleja en números contundentes
Para miles de simpatizantes del Centro Democrático, Miguel Uribe representa más que un nombre en una papeleta: es la persona en quien confían para representar sus ideales políticos. Así lo demuestran los resultados de la encuesta del Centro Nacional de Consultoría, donde casi la mitad de los consultados expresaron su preferencia por el exalcalde de Bogotá.
Detrás del 45,8% hay historias de militantes que siguieron su gestión en la capital, de ciudadanos que valoran su trayectoria, de personas que creen que su perfil es el adecuado para liderar el partido hacia nuevos desafíos. No son números abstractos; son decisiones personales que reflejan confianza construida con el tiempo.
María Fernanda Cabal y Paloma Valencia también cuentan con seguidores leales, con personas que admiran su trabajo en el Senado y su defensa de las banderas del Centro Democrático. Sin embargo, en este momento particular, la balanza se inclina abrumadoramente hacia Uribe, según lo expresado por los propios simpatizantes.
Miguel Uribe asumió la alcaldía de Bogotá en un momento complejo: 2020, año de pandemia, de restricciones, de incertidumbre. Gestionar la capital del país bajo esas circunstancias implicó tomar decisiones difíciles que afectaban la vida diaria de millones de personas. Esa experiencia parece haber dejado huella en quienes hoy lo respaldan.
Para muchos simpatizantes del Centro Democrático, tener un líder que ha enfrentado los desafíos de la administración pública más allá del Congreso representa un valor diferencial. No se trata solo de discursos o debates legislativos, sino de alguien que ha debido gestionar presupuestos, servicios públicos y crisis en tiempo real.
María Fernanda Cabal ha construido su figura política desde la firmeza en sus convicciones. Sus seguidores valoran su valentía para defender posturas que considera justas, su presencia constante en medios y su capacidad para generar debate. Sin embargo, en esta medición, ese perfil no logra traducirse en los mismos niveles de respaldo que Uribe.
Paloma Valencia, por su parte, ha trabajado en múltiples frentes legislativos y ha participado activamente en la vida del partido. Quienes la apoyan reconocen su trabajo juicioso y su compromiso con los principios del Centro Democrático. Aun así, las cifras muestran que su conexión con las bases del partido no alcanza la magnitud del líder.
Los 2.140 colombianos que participaron en la encuesta no son solo datos estadísticos; son personas con nombres, historias y razones particulares para elegir. Algunos quizás conocieron personalmente a los precandidatos, otros los siguieron por medios de comunicación, otros más decidieron basándose en percepciones y recomendaciones.
El estudio presencial implica que encuestadores visitaron hogares, hablaron con familias, escucharon opiniones directas. Este método captura no solo preferencias, sino también la intensidad del apoyo. Que casi la mitad elija un nombre de manera tan contundente habla de una convicción que va más allá de la simpatía superficial.
Para el Centro Democrático, estos resultados representan también un mensaje de sus bases: hay claridad sobre quién quieren que los lidere. En la política, cuando los militantes y simpatizantes envían señales tan nítidas, los dirigentes deben escuchar.
Más allá de porcentajes y márgenes de error, esta encuesta refleja algo fundamental: la relación entre un líder político y las personas que confían en él. Miguel Uribe ha logrado construir ese puente con amplios sectores del Centro Democrático, generando una confianza que se traduce en números contundentes.
El camino electoral es largo y las circunstancias pueden cambiar, pero en este momento, miles de simpatizantes del partido han expresado su preferencia de manera clara. Para ellos, Uribe no es solo una opción electoral; es la persona en quien depositan sus esperanzas políticas para el futuro.

