El IDU y la Alcaldía de Funza adelantarán prefactibilidad, factibilidad y diseños de una vía de más de 7,8 kilómetros
El nuevo corredor vial que conectará a Funza con Bogotá se desarrollará sobre un trazado superior a los 7,8 kilómetros, entre la Avenida La Esperanza, en el occidente de la capital, y la vía perimetral del municipio cundinamarqués.
El proyecto se formalizó a través de un convenio interadministrativo suscrito el 6 de noviembre entre el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) y la Alcaldía de Funza, que define el marco institucional para adelantar las fases de prefactibilidad, factibilidad y estudios y diseños.
La sección tipo del corredor contempla un perfil de 34 metros de ancho, dividido en dos calzadas con dos carriles por sentido para el tráfico mixto.
A esta infraestructura vehicular se suman una ciclorruta de tres metros de ancho, senderos peatonales amplios en ambos costados y un separador central arborizado que busca integrar criterios de espacio público y sostenibilidad ambiental en la solución vial.
El diseño preliminar incluye tres intersecciones a desnivel ubicadas en puntos estratégicos del recorrido: el cruce sobre el río Bogotá, el paso por el humedal Gualí y la conexión con la vía Devisab.
Estas estructuras permitirán separar flujos y reducir conflictos a nivel, disminuyendo tiempos de viaje y mejorando las condiciones de seguridad vial para usuarios de transporte público, transporte de carga y vehículos particulares.
En materia de contexto, los diagnósticos de movilidad en Funza señalan que el 63 % de los residentes utiliza el transporte público, el 22 % vehículo particular, el 9 % motocicleta y solo el 4 % bicicleta.
Estas cifras muestran una fuerte dependencia de los modos motorizados en corredores que ya operan al límite, especialmente en la Calle 13 y la Calle 80, donde no se han realizado ampliaciones de fondo en más de 50 años.
Aunque el trazado se desarrolla principalmente en jurisdicción de Funza, el proyecto tiene alcance regional. Los municipios de Madrid, Mosquera, Bojacá y Facatativá figuran entre los beneficiarios directos al disponer de una alternativa adicional para ingresar a Bogotá, complementaria a los accesos existentes.
La mejora en la conectividad también se relaciona con iniciativas de mayor escala como el RegioTram de Occidente y la nueva Calle 13, que avanzan de manera paralela en la región.
El convenio establece la creación de un Comité Técnico Operativo, instancia encargada de coordinar el seguimiento a los estudios, resolver aspectos técnicos y administrativos y recomendar la celebración de futuros acuerdos para la ejecución de la obra.
El instrumento tendrá vigencia hasta diciembre de 2027, plazo en el cual se espera dejar el proyecto completamente estructurado desde el punto de vista técnico, jurídico y financiero.
Los siguientes pasos incluyen la actualización de estudios de tráfico, análisis de suelos, evaluación de impactos ambientales y definición de alternativas de trazado y soluciones de ingeniería para puentes e intercambios. Con base en estos insumos se deberán definir costos estimados, cronograma tentativo de ejecución y modelo de financiamiento, que podría involucrar recursos distritales, municipales, departamentales y eventualmente nacionales, dada la relevancia estratégica del corredor para la red vial de la Sabana Occidente.
El proyecto del corredor vial Funza–Bogotá por la Avenida La Esperanza avanza en fase de estudios y diseños como una solución técnica para mejorar la movilidad regional. Sus 7,8 kilómetros proyectados, el perfil vial de 34 metros, la ciclorruta, los pasos a desnivel en el río Bogotá y el humedal Gualí y la integración con la vía perimetral de Funza lo convierten en un punto clave en la agenda de infraestructura del occidente de la capital. Para quienes buscan datos objetivos sobre la longitud, las características técnicas y el estado de avance del nuevo acceso Funza–Bogotá, esta ficha resume los elementos centrales del proyecto.

